caminoaflores

Después de la triste despedida de la Long House, tenía planeado quedarme unos tres días más en Kuching, pero el tiempo se me alargó.

Tenía que tramitar nuevamente mi visa de Indonesia porque la que saqué en México ya había caducado y bueno, eso hizo que se me fueran otros 6 días más. En Indonesia mi objetivo principal era visitar la Isla de Flores, una bella isla que se encuentra en el este del archipiélago cerca de Timor, donde la gente cambia de facciones y color.

Kuching es una ciudad muy bonita, la cruza un río, como la mayoría de las ciudad de Borneo y muy cerca se ven las aldeas de pescadores que contrastan con la modernidad de la ciudad, es posible tomar una lanchita para dar un paseo o tomar una lancha taxi al otro lado del rió.

Además la comida me encanto, especialmente el calamar y otros frutos de mar de los cuales desconozco su nombre, pero podrán ver una foto en la galería.

También muy cerca de la ciudad hay parques nacionales y otro Orangutan Center. Malasia tiene excelentes parques nacionales, con servicios y todo, aunque muchas veces los baños o las habitaciones no están muy limpios, vale la pena visitarlos.

Yo visite Bako; allí y también en Kuching vi unos de los atardeceres más bonitos de mi viaje. Incluso el acceso al parque lo hacen súper especial, primero hay que tomar un autobús desde la ciudad y luego una lancha, cerca del muelle vi una medusa gigante, y en las mañanas con tan solo caminar unos 5 minutos es posible ver diferentes especies de monos, el mas interesante es el Proboscis, un mono naranja con nariz protuberante que vive entre el mangle.

Finalmente tome un autobús desde Kuching hasta Pontianak, capital de Kalimantan (territorio de Indonesia en Borneo). El trayecto duro casi desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Esa es la ciudad más importante y ahí pensaba pasar por lo menos dos noches.

La gente en el autobús fue muy linda y chistosa a la vez, ese día me alegré de haber comprado un libro de frases para comunicarme, nunca en ningún viaje lo había utilizado y creo que me fue de muchísima utilidad.

Primero que nada la gente es curiosa y se preguntan ¿qué hace una bule (extranjera) en un autobús de estos y para qué iba yo a Pontianak?, por supuesto nadie va a Pontianak, la guía de South East Asia ni siquiera se molesta en mencionarlo, y tampoco existe una oficina de información turística en la ciudad.

Hasta hoy, 22 de Agosto 2004, durante todo mi viaje no he pisado ninguna otra ciudad donde me hayan intimidado tanto como en Pontianak.

Desde mi llegada, a las 6 de la tarde noche, fue un poco kreepy. Estaba lloviendo y no sabia ni a donde ir, por suerte y gracias a la curiosidad de la gente del autobús y me refiero a que por lo menos la mitad de los pasajeros estaban pendientes de lo que haría, entre discusiones y risas, mucho de lo cual no entendí ni gota, un tipo saco la tarjeta de un hotel, éste quedaba justo a unos pasos de donde el autobús paro, así que no tuve que sufrir mucho para encontrar donde quedarme.

En lo que me registré y subí a mi habitación ya estaba completamente oscuro, así que solo baje y comí en un restaurante cercano, la cena estaba rica hasta que me di cuenta que los calamares que había pedido tenían todavía sus ojitos bien puestos, lo cual me dio un poco de asco, pero aun así estuvo rico y barato.

Al día siguiente, me levante muy temprano con ganas de conquistar la ciudad, pensando lo emocionante que era estar en un sitio nuevo. Desde el autobús pude ver que era un sitio muy interesante, en primer lugar, la atraviesan dos grandes ríos que son las arterias principales de esta región y en segundo, lugar todavía se pueden ver entre las casas los arrozales. Otro aspecto interesante es que las casas tienen enfrente un canal de agua que utilizan para todo, lavar la ropa, bañarse, para beber, para comer. Ya el centro de la ciudad es diferente, súper contaminado con cientos de motocicletas haciendo el trafico insoportable, además de la contaminación por la quema de basura, terrible ya que no separan papel del plástico.

Empecé a caminar y me di cuenta que no había un solo turista más, y la gente me veía de forma extraña, especialmente los hombres.

Después de una hora de caminar y preguntar por información turística, decidí que tenía que irme ese mismo día; por suerte encontré una oficina donde vendían boletos de los ferries. Después de medio entendernos la agente y yo decidí que no quería pasar 18 horas en el ferry cuando el boleto de avión costaba solo un poco más, 30 dólares aproximadamente pagué para volar ese mismo día a Jakarta.

Pero tenia que esperar todo el día por el vuelo; así que le pregunté si conocía algún guía o alguna persona que hablara inglés, claro que me dijo que si y llamo a un jovencito en su moto, que por supuesto no hablaba ni una gota de inglés, con un poco de esfuerzo medio nos entendimos entre señas, mi cuaderno de frases y muchas ganas de comunicarnos. Me paseó por la ciudad durante dos horas, fuimos a la casa de un antiguo Raja y luego a ver la aldea flotante y una gran casa barco. Después de todo valió la pena ir a ahí.

A Jakarta también llegué de noche pero por lo menos mi guía del Sureste Asiático ya tenía más información de la ciudad. Desde que uno llega te tratan de vender taxis privados para ir a la ciudad, como de 100 mil rup. Pero generalmente hay un autobús que te lleva a un punto céntrico, en este caso me costo 10 mil rup (poco más de un dólar), me dejó en la estación de autobús central, cuando me bajé del autobús era ya tarde, eran casi las 10 de la noche, e inmediatamente me atacaron un montón de ojeks (los que te ofrecen su moto como taxi), los rickshaws (las vehículos que son en realidad motos de tres ruedas) y los taxis regulares.

Todos me hablaban al mismo tiempo y obviamente me daban precios exorbitantes. Estaba con una cara de susto tal que una mujer que pasaba junto a mí, me dijo: ¿Estás bien?, ¿A dónde vas?

Le dije y le pregunté ¿cuánto era lo justo que debería de pagar? En ese momento me ofreció un aventón, solo debía esperar a que su hermana pasara por ella, esa opción era mucho mejor que el montón de tipos tratando de llevarse mi dinero y mi persona.

Llego su hermana con todo y mascada en la cabeza (la mayoría de la gente que vive en Java es musulmana), me dieron aventón a la calle de los hostales que indicaba la guía. Pero la calle se veía espantosa, con prostitutas, así que Lista y Nana no me dejaron ahí, me llevaron a otro hotel pero demasiado caro, entonces Lista me ofreció quedarme en su casa por lo que fuera mi presupuesto; 10 dólares con desayuno y todo.

La habitación era de lujo, en comparación a lo que había vivido en otros lugares y bien valieron la pena los 10 dólares. Me dio pena decirle que los 10 dólares de mi presupuesto eran por todo: comida, transporte y hospedaje, pero era una habitación con cama matrimonial, baño o ‘mandi’ para mi sola, incluyendo una gran televisión con cable. Todo un lujo!!!

A Lista y a Nana les conté de mi viaje y estaban sorprendidas, me dijeron que si no tenía miedo, y les dije que solo a veces, pero que estaba segura que un gran ángel de la guarda andaba trabajando horas extras para cuidarme en mi viaje, eso junto con las múltiples oraciones de mi madre.

Bueno pues finalmente creo que Lista y Nana fueron un par de ángeles que encontré en mi camino, Lista es dentista. Para mis recorridos por la ciudad le pidió a su asistente que me acompañara.

Onah llegó vestida muy bonita toda de blanco, su blusa me encanto, en cuanto salimos de la casa de Lista me tomo de la mano y no me soltó, me sentía nuevamente en la primaria, cuando caminaba con mis amigas por el patio durante el recreo.

Nos subimos a varios transportes públicos primero a un autobús, luego a una especie de pesero y luego a un rickshaw. Para ir al Taman Mini, un parque que queda al otro lado de la ciudad. Fue un día muy especial.

El parque me encanto en verdad, es sorprendente, tienen una representación de la arquitectura y cultura de cada región de Indonesia, creo que es lo que más vale la pena de la ciudad.

Primero llegamos y no entendimos nada, incluso ella hablando el idioma local, hasta que por fin encontramos la oficina de información turística, ahí nos dieron un mapa del parque y nos sugirieron tomar un tour, el tour nos costo poco más de 5 dólares; 50 mil rupis, y nos pusieron a un chavito que estaba estudiando turismo y que apenas habla inglés pero que hizo su mejor esfuerzo para darnos el tour.

Lo mejor fue el pabellón de Papua el territorio más alejado de Indonesia, es una lástima que las oficina de turismo solo expida visas de 30 días, porque es un país maravilloso que muchos turistas quisieran pasar varios meses recorriéndolo.

Conocí a Marcelo, un originario de Papua que estaba muy contento de conocer una mexicana ya que en uno de los últimos embajadores de Indonesia en México era procedente precisamente de Papua.

Después del largo recorrido por el parque nos fuimos nuevamente en transporte público en hora pico, pero esta vez a casa de Onah, a las orillas de la ciudad donde todavía hay arrozales, y creo que es así en toda Indonesia. Ella estaba feliz de mostrarme donde vive, casi en el campo, junto con toda su familia como ocho hermanos mayores que ella, En el camino me compré una blusa parecida a la suya 42 mil rupias (4.5 dólares), muy bonita y barata.

Cuando regresamos a casa de Lista ya nos estaban esperando, cenaríamos todos juntos.

Falta explicarles que es Mandi: significa literalmente baño o bañarse en malayo e indonesio, y desde que llegué a Borneo tuve que aprender a bañarme a jicarazos con agua fría, generalmente tienen en los baños una pequeña tina o tarja con agua y una gran palangana de plástico con formas de Corazón y de colores pálidos, rosa, azul, amarillo.

Finalmente me quedé en Jakarta tres noches aunque, el primero inspeccione la ciudad yo sola, acudí a la típica oficina de información turística, donde no saben nada de nada, sólo te dan un plano de la ciudad bastante mal hecho y si preguntas como llegar a Flores no tienen ni idea.

Mi objetivo no era quedarme tanto tiempo en Jakarta ni tampoco ir a Bali, y tampoco tengo idea de porque quería ir a Flores, mi viaje en Indonesia lo base en gran parte a una plática con Fitra, un amigo que conocí en la embajada de Indonesia en México que esta casado con Dulce, una mexicana.

Fitra me platicó tantas cosas de Indonesia, pero algo se me quedó grabado: Flores, la única isla católica, la población es 90 por ciento católica y 10 por ciento islámica.

Se me hizo muy interesante y al tener poco tiempo en cada lugar he elegido tener más experiencias en lugar de visitar cientos de lugares de prisa; uno o dos lugares con calma es lo ideal, por lo menos para mi, que no busco ver miles de monumentos y edificios sino vivir cosas, tener experiencias.

Lo más chistoso fue que Fitra nunca ha estado en Flores y todo el tiempo pensé que el había ido alguna vez.

Bueno finalmente ese día encontré una agencia de viajes, arreglé los vuelos para ir a Flores, en la mayoría de las agencies de viajes no aceptan tarjeta de crédito y si lo hacen tiene un sobre cargo, lo bueno es que los vuelos son bastante baratos, el vuelo a Denpasar en Bali y luego a Maumere en Flores me salió en total alrededor de 90 dólares.

Indonesia tiene una infinidad de líneas aéreas pequeñas con muy buenos precios aunque la línea aérea nacional con vuelos a otras partes de Asia es Garuda.

Pasar a Bali fue una parada obligatoria ya que desde Java no hay vuelos a Flores, así que me quede tres noches y dos días.

Uno lo pase caminando por la playa y el otro hice un tour con un taxi local donde lo más interesante fue la danza del Baron, típica mitología hindú, y una visita a Ubud la ciudad de los artesanos y el famoso Monkey Forest donde también hay un hermosos templo.

La verdad es que Bali es muy bonito, hay templos en todos lados. Es más, cada familia tiene el propio en casa y por las mañanas muy temprano se ve las mujeres con sus floridos Sarongs salir a llevar las ofrendas a los Dioses, es un sitio lleno de rituales donde han mezclado el amor a la naturaleza (tradiciones y antiguas creencias animistas) con la religión hindú, haciendo su práctica más hermosa que la de los mismos indios.

Ubud es un poblado muy carismático, uno de los principales atractivos es su mercado. Cuando lo visite no planeaba comprar nada, así que me dediqué a observar a la gente, como regatean, los mendigos y como los vendedores cambian de táctica con una nacionalidad u otra, finalmente acabe sentándome con unos vendedores muy lindos que hasta me dispararon una botella de agua, intente pagarla me dijeron que no todos queremos tu dinero, aquí somos amigos de verdad.

Después de eso pensé que un día debería volver a Bali, pero definitivamente no a la playa, bueno a lo mejor también =).

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