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Después de un ajetreado, pero memorable inicio de festival, desperté con la consigna de llegar temprano al Grant Park, pero las calles de Chicago me cautivaron. Salía del hotel a tiempo y al caminar en una soleada mañana veraniega que en contraparte con un día anterior nos mostraba una cara mucho más acogedora de la ciudad, no pude evitar apreciar los imponentes rincones que rodean a la Av. Michigan y explore los alrededores con mi cámara, cual si fuera un personaje de comedia al absurdo y tomando decenas de postales para la memorabilia. Si algún día vienen a Chicago de dejen de visitar el parque Millenium, una impresionante oda al futurismo que les obligará a tomarse unos minutos extras de su agenda.

Ya después de haber perdido la participación Living Things y Delta Spirit (quienes por cierto escuche que habían hecho presentaciones cumplidoras ante audiencias medianas), llegué a la segunda jornada en donde Federico Aubele, Athmosphere, Ida Maria y Los Campesinos hicieron lo propio dejando a todos sus seguidores con un buen sabor de boca. Y ni que decir de la segunda mitad del día cuando ante una afluencia inquietante que ya anunciaba la llegada de dos titanes nocturnos se podían mirar decenas de playeras y banderas de Tool, me preguntaba cómo sería aquella noche en la que Yeah Yeah Yeahs tendría que vivir ante la sombra de una de las bandas más alucinantes de la era moderna, pero en honor a la verdad siempre podemos decir que ‘en gustos se rompen géneros’ y con certeza miles de seguidores estarían haciendo las reverencias prudentes a Karen O y secuaces. No era mi caso, pues ya había visto a la banda unos meses antes en Coachella, pero seguro muchos querrían verlos.

Las horas transcurrían y yo desfilaba entre el lado norte y el lado sur de Lolla con una idea en mente: Toolapalooza sería el examen final. Sin embargo, mientras terminaba de tomar las fotos de Gomez en el escenario Vitaminwater, una sonrisa silente y cómplice me alejaba de la rutina y me mostraba una cara distinta de Chicago, del Lolla, y de la vida misma.

Conocí a Marla, una periodista freelance, como yo que fue la compañera ideal de este recorrido y el pretexto para recordarme cuan vivos estamos. Así siguieron desfilando las bandas: Artic Monkeys , Coheed and Cambria, Santigold y Glasvegas encendieron los animos, y ni que decir de Animal Collective, Ben Harper y Rise Against, quienes ofrecieron alucinantes momentos, pero nada tan memorable como cuando Tool llegó a escena, más que un sueño hecho realidad, la experiencia de ver a Tool en vivo esta diseñada, sólo para audaces, y en mi humilde opinión no se ha vivido una experiencia de esta magnitud si no te has metido al corazón del público, así que cual si fuera un lust teenager, termine de tomar las fotos de la banda (dice un amigo: primero ‘lo que deja’ y luego ‘lo que apendeja’), guardé mi equipo y me puse a saltar y rolar entre cuerpos, sudor y música brutal…

Cuan vivo me sentí, claro, después de eso, el sendero de regreso al hotel fue de total digestión, silente caminaba entre miles de feligreses y nada parecía ser lo mismo… Este año, y al menos en mi experiencia de festivales, Tool ha dado una cátedra de cómo carajos se debería tocar. Toolapalooza, un momento de esos que nunca se va a olvidar.

Texto y fotos Jeancarlo Aldana (www.rajasproducciones.com)

Notas anteriores:

Arranca Lollapalooza 09

Lollapalooza 09

 

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