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Cierre legendario de Jane’s Addiction

Las horas y los días transcurrieron sin bajar la intensidad y los niveles de energía y adrenalina. Las calles de Chicago una vez más testificaron la peregrinación de los miles de feligreses que se congregaron para escribir unos renglones más en la historia moderna. Lollapalooza concluyó en un domingo soleado y candente en verdad, aun más que los días anteriores, quizá por el clima, quizá por ser el último día de la cita señalada desde hace meses, quizá sólo era la sensación de rockear que todos experimentamos. Lo cierto es que después de 3 días de intensos conciertos, el alma del rock se contagio entre todos los presentes y los verdaderos protagonistas fuimos todos los ahí presentes.

Quienes hicimos una realidad de este festival, fuimos todos. Más que sólo las bandas, recuerdo mientras tocaban The Airborne Toxic Event su más sonado éxito de ‘Gasoline’ que reflexionaba acerca del eco que le daba sentido a todo lo que sucedía en el escenario, y ese eco, era la voz al unísono de los miles de seguidores que eufóricos vivíamos en carne propia las historias ahí contadas…

Sobra decir que la última jornada fue en verdad memorable, pues al final de día quizá puedan decir que soy subjetivo al decir que fue intenso, pero en verdad lo fue, he tenido la oportunidad de estar en otros festivales como el Coachella, el Virgin o el South by Southwest, y lo sucedido en el cierre de este año se lleva las palmas. Desde mi visión, las presentaciones de The Raveonettes, Kaiser Chiefs, Deerhunter, MSTRKRFT y Silversun Pickups fueron un tatuaje en la memorabilia, pero lo sucedido con Vampire Weekend, Snoop Dogg, Band of Horses y Lou Reed taladró la conciencia de propios y extraños.

Ya ni que decir de los impresionantes cierres de jornada con las ordas de niños y adolescentes que coreaban ‘I got soul, but I’m not a soldier’ con The Killers, o en el caso de los que estábamos más entrados en experiencia y en busca de música mucho más audaz (sin agraviar a los seguidores de The Killers) con el regreso de la mítica banda que inició hace ya muchos años la tradición de este festival; Jane’s Addiction se posesionó del escenario y lo hizo suyo, cada uno de los ahí presentes comulgamos ante estos 4 jinetes del apocalipsis moderno que nos llevaron de la mano al infierno y de regreso al paraíso después de un alucinante concierto de casi 2 horas en las que tocaron sólo aquellas canciones emblemáticas que se transformaron en himnos y les levaron a las insospechadas alturas que han ocupado desde entonces.

Aun ahora al escribir estas líneas me estremezco y la piel se me erecta con un escalofrío, pero mientras Perry Farrell levantaba su peculiar voz y sus brazos al cielo gritando ‘No one gonna stop us now’ yo reflexioné… “De esto se trata, esta es la verdadera quinta escencia del rock. Nadie nos va a parar…”. No hay mucho más por decir, las imágenes hablan por sí solas. Lollapalooza 2009, una leyenda viviente que no será olvidada por quienes ahí estuvimos.

Busca próximamente las historias que te traeremos del Austin City Limits en nuestros sitios para más información si es que planeas vivir la experiencia de un festival de este tamaño y quieres hacerlo como se debe.

Texto y Fotos Jeancarlo Aldana (www.rajasproducciones.com)