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Por Natalia Rubio

Verde y luminosa, diseñada para la monumentalidad, Washington D. C. es una ciudad capaz de cautivar al más exigente de los viajeros. Sus enormes monumentos con sabor a historia y a política, sus grandes espacios y esos edificios no muy altos pero sí muy consistentes, anchos, pesados, nos transmiten de inmediato a los viajeros un mensaje claro: “Aquí reside el poder”.

Sin embargo, más allá de esa primera impresión, vamos encontrando poco a poco los detalles que la convierten en uno de los centros culturales y artísticos más importantes de los Estados Unidos, como por ejemplo el magnífico domo y los decorados interiores de Union Station, una vieja estación de trenes que, a fuerza de voluntad y de imaginación, se convirtió en un centro comercial de lo más atractivo, con restaurantes y tiendas para todos los gustos, además de que, por supuesto, sigue siendo el punto de partida y llegada para los trenes que conectan a esta ciudad capital con todo el noreste del país, pero no sólo eso, sino que también es la estación donde quienes visitamos la ciudad por vez primera debemos tomar un tour para conocer los principales puntos de Washington D. C.

Hay tres opciones diferentes: un turibús de dos pisos, un Pato (que es un vehículo anfibio y te lleva a recorrer las calles pero también se mete al río Potomac) y un tranvía de aspecto antiguo con choferes guías que te van explicando todo el recorrido. Nosotros elegimos este último y nos lanzamos a recorrer los puntos más interesantes de la ciudad, casi todos en o alrededor del llamado “National Mall”, un enorme espacio verde y rectangular que va desde el Capitolio hasta el Monumento a Lincoln y con un breve desvío hacia el norte para llegar a la Casa Blanca. En esta zona se ubican casi todos los monumentos y edificios importantes de la ciudad, incluyendo la mayoría de los museos que conforman la impresionante colección del Instituto Smithsoniano.
MUSEOS PARA TODOS LOS GUSTOS

La Galería Nacional de Arte es, simplemente, el lugar donde se puede ver lo mejor de las artes plásticas que se han producido en los Estados Unidos y nos invita a recorrerla sin prisa, para disfrutar sus pinturas y esculturas. Otra visita muy recomendable es el Museo del Aire y el Espacio, un recinto que nos deja conocer la historia de la aviación y de todo aparato que ayude al ser humano a despegarse del suelo, desde globos aerostáticos y los primeros aeroplanos hasta la Estación Espacial, pasando por jets, helicópteros y un largo etcétera.

Muy cerca de ahí se ubica el Museo Nacional de los Indios Americanos, un recinto de impecable museografía que nos mete de lleno en el mundo de todas las tribus y grupos indígenas del continente americano, desde Alaska hasta la Patagonia, pero no sólo trata temas del pasado sino que también nos proporciona una buena visión de cómo viven en la actualidad.

El Museo de los Espías es muy popular entre los niños por mostrar todo tipo de aparatos y equipos que han sido usados por los espías de todo el mundo a través de los años, así como displays de los más famosos, tanto de la vida real como de la televisión y el cine.

Sin embargo, el que está de moda es el Newseum, apenas inaugurado en el 2008 y que registra lo más importante del mundo de la información, pasando por los periódicos y las revistas para llegar a la radio, la televisión y, por supuesto, la internet, la fotografía y una historia bien contada de las noticias que más han impactado a la humanidad.

Éstos y varios otros museos pueden convertirse en el motivo principal de la visita a Washington, D.C. y se pueden complementar con un tour guiado al Capitolio, que no sólo es muy interesante por su arquitectura monumental sino también por su significado histórico y porque ahí trabajan los senadores y representantes (diputados) de los Estados Unidos.

MÁS ALLÁ DE LA CULTURA

Tanto el paseo en el tranvía turístico como una simple caminata nos dejan la impresión de que estamos en una ciudad tranquila y relajada, de esas que son muy disfrutables porque transmiten una sensación de seguridad y de bienestar como pocas en el mundo, además de la oportunidad de disfrutar buenas muestras arquitectónicas, como por ejemplo la Catedral Nacional o el paseo de las embajadas.

A la hora de comer, Washington, D.C. nos ofrece todo un abanico de especialidades provenientes de todo el mundo (de hecho, quizá es la ciudad con más ejemplos de gastronomías étnicas en el mundo). A unos pasos de la Casa Blanca se ubica The Occidental, un feudo con cien años de tradición por dos cosas: su excelente gastronomía internacional, en la que destacan los pescados de la costa del Atlántico y, en segundo lugar, porque sus paredes están tapizadas por cientos y cientos de fotos de importantes personajes de la política y de la vida social del país, quienes han comido ahí.

Otro lugar muy recomendable es Hook, en el bohemio vecindario de Georgetown, con recetas muy atractivas de pescados y mariscos, además de unos postres sensacionales creados por Heather Chittum, nombrada chef pastelera del año. También es muy rico cenar en Blue Duck Tavern, del hotel Park Hyatt, donde las carnes, los pescados y las ensaladas son de muy buena factura.

Ahora bien, quien quiera cenar en un feudo en verdad memorable deberá asistir a Cityzen, dentro del hotel Mandarin Oriental, pues ahí encontramos delicias como el medallón de bacalao ahumado, la sopa de chile (consomé a la pimienta con salchicha de chile verde de Nuevo México y mouse de polvo de chile), o los canelones de cordero con emulsión de queso manchego, alcachofas y aceitunas.

Por cierto, el hotel Mandarin Oriental se propone como el mejor lugar para hospedarse en Washington, D.C. pues no sólo cuenta con una excelente ubicación, muy cerca del National Mall y a orillas del río Potomac, sino que ofrece lujo y sofisticación en sus habitaciones, en su impresionante spa, un eficiente centro de negocios, muy buenos restaurantes y una atención en verdad impecable.

Además de todos los atractivos que ofrece la ciudad, destacando todos los géneros musicales, ballet y ópera, resulta que es un excelente punto de partida para recorrer los hermosos paisajes, la historia y las tradiciones de los estados de Maryland y Virginia, así como buenos centros de compras y mucho más.

¡Buen viaje!

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