A solo unos kilómetros de la frontera con Francia, en la ciudad alemana de Rust, descubrí un lugar mágico lleno de emociones: EUROPAPARK, el parque de atracciones más grande de Europa. Para disfrutar al máximo de todas las atracciones hay que llegar temprano, si lo sé, a veces es difícil despegarse del colchón en un día de descanso, pero un día en Europapark lo vale, a las 9 de la mañana las puertas de una mini Europa se abren y la magia puede empezar. Un tip, para evitar las colas de la taquilla los boletos se pueden comprar antes en diferentes lugares en Europa.

Desde que pasé la puerta de entrada, me dije que probablemente no sería la misma al salir de este mundo. Para recibir a los visitantes nada mejor que unas princesas muy sonrientes dispuestas a posar la foto. Pero como ya pasé la edad de príncipes y princesas, y que no estaba acompañada de niños, decidimos empezar la aventura en una de las últimas atracciones del parque: el SILVER STAR.

Me habían dicho que era una atracción en la que Mercedes había participado. Un juego con motores de Mercedes, debe de ser una experiencia a gran velocidad. El parque está dividido en diferentes regiones, cada una representa un país de Europa. Así que tuvimos que tomar el camino que lleva a Francia donde se encuentra el SIVLE STAR.

Como en todos los parques de este tipo hay que hacer la cola para cada juego, pero aquí todo esta pensando para que el visitante este tranquilo y entretenido, diferentes cuartos con exposiciones de carros de carreras, de Mercedes-Benz, videos, fotos, en fin; estaba tan entretenida viendo la decoración de cada cuarto que tuve la impresión que en solo unos minutos llegamos al objetivo.

Una vez instalada en uno de los más grandes juegos mecánicos de Europa el recorrido puede empezar: una ascensión que parece interminable seguida de una rápida caída, algunas vueltas, subidas, bajadas, para después de algunos segundos regresar al punto de partida. ¿Que pienso de las sensaciones? Honestamente, esperaba mejor. Para mi gusto, falta un poco de velocidad, pero bueno es la opinión de alguien que disfruta de las sensaciones fuertes.

Un poco desilusionados de esta primera experiencia, decidimos de continuar la visita en busca de un juego más intenso. La cabeza me dio vueltas en Rusia en el EURO MIR, tuve mi segundo baño del día en Portugal. Tomé el tren Express des Alpes en Austria, que a pesar de su tamaño algo pequeño y que parece un juego todo tierno, ofrece una mejor sensación de velocidad que el SILVER STAR.

Cuando la lombriz del estomago empieza a hacer ruido y que el cansancio se empieza a sentir, es señal que: ¡es la hora de comer! Los lugares no faltan en el parque y cada quien puede elegir su estilo. Como era la primera vez que pisaba el suelo alemán, tenía ganas de probar las celebres salchichas alemanas. Pero después de dar varias vueltas alrededor del parque sin señal alguna de dichas salchichas, mi estomago decidió que una pizza no estaría mal para la ocasión.

Me comí una buena pizza hawaiana en un restaurante que funciona con el sistema de restaurante colectivo o cafetería muy conocido en Europa. Cada quien toma una charola y se sirve lo que quiere, al final pasas a la caja con tu charola y pagas. En caja el personal habla varios idiomas alemán, francés e inglés principalmente, desgraciadamente no todos los empleados hablan español. Después de la comida, las atracciones más tranquilas se imponen, cuestión de digestión. Le Pegasus en Grecia es una buena opción para hacer pasar la comida tranquilamente.

Una esfera enorme situada el centro de Francia me intrigaba, su nombre: EUROSAT, un juego en la obscuridad. No les diré mucho, pero estar en un tipo de montaña rusa completamente en la obscuridad es una experiencia muy interesante. Una mezcla de velocidad, movimientos inesperados, vueltas a la derecha, a la izquierda, subidas, bajadas, giros y no sabes a dónde vas. Lo que provoca una buena explosión de risas y gritos, definitivamente una buena descarga de adrenalina.

Lo mejor se los guardé para el final. Un poco escondido al fondo del parque, en el territorio de Islandia esta el BLUE FIRE MEGACOASTER, un juego patrocinado por Gazprom. Bienvenidas las sensaciones, desde el inicio del juego la velocidad es impresionante, los gritos empiezan, y subimos, bajamos, giramos, giramos en el otro sentido, entramos en unas cavernas, salimos, nos voltean de cabeza y de un solo golpe stop, todo se para. Todo esto en solo unos cuantos segundos. No hay un solo momento para respirar, todo fue tan rápido y tan intenso, que al momento de bajar me tuve que asegurar que mi cabeza aun estaba en su lugar.

Al final del día, cuando salí del parque no sé si era la misma o no, pero en todo caso después de tantos gritos, risas y adrenalina liberada, estaba muchísimo más ligera que al momento de llegar. Una buena forma de pasar un excelente día en Europa. Una buena compañía, un boleto por EUORAPARK y listo, la diversión está asegurada.

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