A veces me pregunto qué soñarán los sueños.

Por Tere Resa

El miércoles pasado asistí a la obra Remedios: instalación coreográfica, en donde la bailarina, poeta y maestra Coral Zayas recrea algunas etapas de la vida de la pintora hispano-mexicana Remedios Varo. También colabora en esta obra sui géneris el Chef francés Mikel Alonso con lo que él denomina Alquimia Culinaria.

¿Por qué digo que es sui géneris? Porque nunca había asistido a una obra lounge, donde un chef da vida a la cuarta dimensión por medio de aromas y sabores. Fíjate, estimado lector, que en el vestíbulo se podía escuchar el bosque; ver a los personajes salidos de los cuadros de Remedios Varo que nos daban a oler diversos aromas como la vainilla. Degusté betabel molido con queso de cabra, malvaviscos asados que simulaban ser los frutos de un árbol extraño y ¡ceviche de pulpo!

Luego nos metieron al foro. Escuché el ruido de los caballos y el sonido del avión; el susurro armónico de un río que corre por el bosque. La neblina se extendió por el lugar y entonces nos introdujeron a la puesta en escena. “Tercera llamada, tercera”. ¡Y ya estaba yo dentro de la obra! Aquí se ve la rosa (la poesía, la cultura) y va uno como personaje dentro de un mundo de sueño (el mundo onírico, el surrealismo) a una casona que tiene una biblioteca (la memoria del hombre universal, el gran refugio) y se puede advertir a Remedios Varo (la mujer libre, progresista, sin ataduras ni prejuicios).

Se recrean de manera novedosa en esta puesta en escena obras como “Mujer saliendo del Psicoanalista”, “La Llamada”, “Trasmundo”, “Les Feuilles Mortes”, “Papilla Estelar”, pues adquieren movimiento y se entrelazan las bellas artes clásicas y modernas.

Es una obra en un acto; son pocos los personajes que intervienen; su ritmo es lento; se ubica en el primer tercio del siglo XX; la escenografía es de primera; la estructura es circular; tiene buena dirección; dura poco más de una hora.

Remedios Varo nació en España en 1908 y murió en México a los 55 años de edad. Su mundo está lleno de colores, imaginación y poesía, por lo que se dedica a la publicidad. Se casa por primera vez con uno de sus compañeros de la Academia de San Fernando. Residen en París. Ya divorciada regresa a Barcelona y es aquí donde conoce a André Bretón, personaje que la introduce al Surrealismo. Se vuelve a casar y viaja de nueva cuenta a Francia y se quedan a vivir allí hasta 1941, año en que radicará definitivamente en México. Aquí se dedica a la pintura, gracias al consejo de Walter Gruen, su último marido.

Con la obra Remedios se celebra un año de La Noche Perfecta: cena, teatro y hospedaje www.lanocheperfecta.com.mx

Esta obra es una co producción IMSS – Fidteatros.

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